
UD1. Historia de la Tierra y de la vida

La evolución biológica es la transformación gradual y progresiva de formas de vida primitiva en otras más diferenciadas y complejas. Esta transformación ha ocurrido a lo largo de extensos periodos de tiempo y ha dado origen a la gran diversidad de vida existente.
En la actualidad se conocen en torno a 1,8 millones de especies de seres vivos y cada año se descubren otras nuevas.
A lo largo del tiempo se han propuesto numerosas teorías para explicar el origen de la gran diversidad de seres vivos que habitan nuestro planeta.
Antiguamente se pensaba que las especies habían mantenido su aspecto sin cambiarlo desde su creación. Más adelante, con la revolución científica del siglo XVIII y con la constatación de la extinción de algunas especies, se plantearon las primeras teorías sobre el origen de las especies.
Los naturalistas del siglo XIX estaban divididos en dos corrientes: los que opinaban que todos los seres vivos existían desde el principio de los tiempos; y los que, como Lamarck y Darwin, pensaban que los seres vivos evolucionaban; es decir, cambiaban con el tiempo. A los primeros se les llamó fijistas y a los segundos evolucionistas.
Es una teoría que gozó de credibilidad durante siglos. Defendía que las especies eran inalterables (fijas) y que habían sido creadas para ocupar un lugar determinado en la naturaleza. Influidos por la iglesia, muchos pensaban que todas las especies habían aparecido al principio de los tiempos por creación divina (eran los llamados creacionistas).
El descubrimiento y el estudio de los fósiles permitió conocer que muchas especies habían desaparecido a lo largo de la historia de la Tierra. Estas observaciones demostraban que los organismos cambiaban a lo largo del tiempo y, con ello, surgieron las primeras ideas evolucionistas. Sin embargo, los fijistas interpretaban estas observaciones como consecuencia de una serie de catástrofes por las que se extinguían unas especies y eran sustituidas por otras que aparecían mediante creación divina.