
Palabras útiles III

El monólogo
Una variedad del diálogo, como hemos apuntado en la pestaña anterior, es el monólogo, a través del cual un personaje habla consigo mismo expresando su mundo interior: pensamientos, emociones, sentimientos.
el soliloquio, donde el personaje reflexiona en voz alta y el lector-espectador es el único receptor del pensamiento
el aparte, en el que el personaje expresa en voz baja sus verdaderos pensamientos sobre un tema
el aparente, en el que un personaje habla por teléfono con otro que está ausente del escenario
el narrativo, que informa al lector-espectador de sucesos no presentados en escena.
No vengo ahora a haceros reir; son cosas de fisonomía seria y grave, tristes, elevadas y patéticas, llenas de pompa y de dolor; escenas nobles, propias para inducir los ojos al llanto, lo que hoy os ofrecemos. Los inclinados a la piedad pueden aquí, si a bien lo tienen, dejar caer una lágrima: el tema es digno de ello. Aquellos que dan su dinero sin la esperanza de ver algo que puedan creer, hallarán, no obstante, la verdad. Los que vienen solamente a presenciar una pantomima o dos, y convenir en seguida en que la obra es pasable, si quieren permanecer tranquilos y benevolentes, les prometo que tendrán un rico espectáculo ante sus ojos en el transcurso de dos breves horas. Sólo aquellos que vienen a escuchar una pieza alegre y licenciosa, un fragor de broqueles, o a ver un bufón de larga vestidura abigarrada, con ribetes amarillos, quedarán defraudados; pues sabed, amables oyentes, que mezclar nuestra-verdad auténtica con tales espectáulos de bufonería y de combate, además de que será a rebajar nuestro propio juicio y la intención que llevamos de no representar ahora sino lo que reputamos verdadero, nos hará a perder para siempre la simpatía de todo hombre culto. (Fragmento del monólogo de Enrique VIII, de W. Shakespeare).