
Palabras ajenas IV

Los movimientos de continuidad
Cuando vemos una película seguimos el hilo narrativo de la historia conducido por las diferentes secuencias, escenas o planos. Pero eso no quiere decir que cuando se ha rodado se haya seguido el mismo orden del visionado, pues depende de la planificación que conviene al equipo de dirección: lugares de rodaje, horas del día, actores, efectos especiales, etc.
Lo que se ha de conseguir es que, al final, las diferentes secuencias y planos sean contemplados como fragmentos de un todo, que se asocien como consecutivos aunque estén rodados en lugares y momentos distintos.
Tomemos un ejemplo: una mujer, personaje central de una película, se encuentra en el vestíbulo de su casa a punto de salir; la escena se rueda en el estudio de grabación y el plano contiguo, en el que le vemos salir a la calle desde el edificio, se ha registrado días después, en el exterior; sin embargo, el montaje nos permitirá apreciarlos en la pantalla como continuos.
Para rodar lo que serán planos consecutivos en diferentes espacios y tiempos, se deben respetar muchos elementos: la luz, el decorado, el vestuario, el actor, el maquillaje, el sonido y la dirección de la mirada o el movimiento. Este conjunto de elementos recibe el nombre de raccord (o continuidad en los planos).
Para conseguir estos efectos hay un concepto fundamental que manejan los cámaras: el eje. Se llama eje escénico o de acción a la 'trayectoria que sigue en pantalla cualquier elemento móvil'. Sirva como ejemplo la conversación de dos personajes, sentados uno enfrente del otro: los planos deberán ser rodados al mismo lado del eje establecido por sus miradas ya que si no se respeta se tiene la impresión de que uno habla a la espalda del otro. (Observa el gráfico que te presentamos)
