
Palabras ajenas IV

El tiempo de la narración
Imagínate una película que comienza con una pareja que se encuentra de vacaciones en París; a continuación aparece la misma pareja, con bastantes más años, en la sala de un hospital, atendiendo a su hijo accidentado; posteriormente aparece la mujer, de niña, en su casa familiar hablando con sus padres; y además, se mezclan imágenes de su hijo recién nacido.
La historia va narrando cambios históricos para ir ambientándonos en diferentes situaciones en las que vive esa familia; esto es algo habitual en muchos largometrajes. Se trata de cambios espaciales y temporales y que se resuelven mediante determinados recursos, que vamos a estudiar a continuación. Se trata del flash back y flash forward, que van cambiando la línea cronológica del relato.
Y algunas películas, como Regreso al futuro son una mezcla entre los flash back y los flash forward.
Para dar la sensación de que nos trasladamos en el tiempo, mediante estas técnicas que acabamos de mencionar, se usan algunas técnicas, como son la elipsis y los fundidos.
Cuando se narra una historia, o simplemente una situación, no es imprescindible contar cada uno de los hechos o acciones que la componen; es decir, que si un personaje sale de su casa, coge el coche, conduce hasta su oficina y se sienta en su despacho a trabajar, no se necesita mostrar todo el recorrido realizado por éste, ya que en tiempo real esto podría llevarle muchos minutos y, además de carecer de interés narrativo, las películas durarían horas y horas. Así pues, se realiza una selección de una serie de momentos de estas acciones (plano de la salida de la casa, plano abriendo el coche, plano conduciendo y plano sentado en la oficina) para contar que el personaje va a trabajar a la oficina en coche: a esto se llama la elipsis temporal, que puede abarcar desde una porción de tiempo mínima, hasta un salto de siglos.
Por su parte, los fundidos consisten en montar (fundir) un plano con otro. Con ellos se transmite una sensación de transcurso de tiempo.