La Antigüedad

La influencia del Nilo
El río Nilo recorre el territorio donde se desarrolló la civilización egipcia. Buena parte de su recorrido discurre por territorio desértico conformando una estrecha franja verde paralela a ambas orillas del río. Estas condiciones geográficas obligaron a los pobladores de esos territorios a concentrarse cerca del agua.
Suele decirse que Egipto es un regalo del Nilo y lo cierto es que el río proporcionó unas condiciones favorables para el desarrollo de la agricultura: agua y tierras fértiles que, unidas a un clima cálido y al desarrollo suficiente de la técnica, permitieron el nacimiento y evolución de una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad: la egipcia.
Pero la importancia del Nilo no fue sólo su decisiva influencia en la agricultura, sino su carácter vertebrador del territorio: el medio de comunicación (y, por tanto, comercio y transporte) entre las distintas ciudades.
El territorio desértico que atraviesa se convierte en una franja verde en sus dos orillas y permite la de la población en esa zona.
Sus crecidas son más o menos , a finales de agosto y principios de septiembre, y permitían de las tierras gracias a los limos que arrastraban las aguas y que, posteriormente, se depositaban sobre las tierras ribereñas. Hay que tener en cuenta que las técnicas agrícolas de la época no permitían un arado profundo por lo que la aportación de nuevas tierras en superficie era fundamental para el cultivo.
El clima , junto con la presencia de agua favorecieron el desarrollo agrícola, pero el Nilo fue también la por excelencia entre el largo territorio egipcio y, por lo tanto, la vía de intercambio comercial y cultural y de relación política y religiosa.