Los países menos desarrollados venden a otros países sobre todo materias primas y productos energéticos (gas y petróleo), también algunas producciones industriales de actividades que requieren mucha mano de obra barata, como productos textiles, por ejemplo. (Oberva la tabla del apartado "Más..." y podrás comprobarlo)
Las compras o importaciones de estos países poco desarrollados son de productos industriales, servicios y productos agrarios.
En realidad, venden productos baratos y compran productos más caros. El resultado es su endeudamiento ya que las importaciones suponen muchos más dólares que las exportaciones.
Ante esta deuda, a estos países se les plantean dos posibilidades:
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Seguir endeudándose para poder importar bienes industriales y servicios que les ayuden a modernizarse económicamente, aunque mientras tengan que exportar materias primas, no podrán pagar sus deudas.
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Dejar de importar esos productos y permanencer en el subdesarrollo.
Hasta principios de los años 2000, el problema se agravaba por el hecho que de los precios de las materias primas bajaban constantemente, como resultado del aumento de las exportaciones: los países menos desarrollados, fuertemente endeudados, aumentaban sus exportaciones con el fin de poder cubrir su deuda, pero cuantas más materias primas sacaban al mercado, más bajaban sus precios. Era la espiral de la pobreza.