2.3. Conjuntos y barberos
La más importante de las paradojas matemáticas es la de los conjuntos de B. Russell.
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Imágen 8. Autor: HiTE. Dominio público
Una noción importante en las matemáticas modernas es la de "conjunto". Sin entrar en simbolismos matemáticos podemos definir "conjunto" como una serie de individuos que comparten alguna característica. Existe el conjunto de los números primos (formado por todos los números primos), el conjunto de las palabras castellanas que empiezan por A (formado por todas las palabras castellanas que empiezan por A), el conjunto de los mamíferos, etcétera.
Algunos conjuntos, dice el filósofo y matemático británico Bertrand Russell (1872-1970), se incluyen a sí mismos. Eso ocurre cuando el propio conjunto es uno de sus miembros. Por ejemplo, el conjunto de los conceptos matemáticos se incluye a sí mismo, pues él es un concepto matemático. Pero, otros conjuntos no se incluyen a sí mismos. Tal es el caso del conjunto de los mamíferos: este conjunto no se incluye a sí mismo, pues un conjunto no es un mamífero. Por tanto, argumenta Russell, tenemos dos grandes conjuntos:
A: El conjunto de los conjuntos que se incluyen a sí mismos (en este conjunto estarían todos los conjuntos que son miembros de sí mismos, como el de los conceptos matemáticos).
B: El conjunto de los conjuntos que no se incluyen a sí mismos (en este conjunto estarían los conjuntos que no son miembros de sí mismos, como el de los mamíferos).
Parece claro que cualquier conjunto que exista debe formar parte de A ó de B. Ahora bien, Russell se pregunta acerca del conjunto B: ¿se incluye a sí mismo (forma parte de A) o no se incluye a sí mismo (forma parte de B)? Y aquí surge la paradoja:
Si B forma parte de B entonces se incluye en sí mismo por lo que forma parte de A. Pero si forma parte de A, entonces no se incluye a sí mismo por lo que forma parte de B. No hay manera de decidir a qué conjunto pertenece B, pues B se incluye en sí mismo si no se incluye en sí mismo, lo cual es una contradicción.
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Imágen 9. Autor: D.Weekly. Licencia Creative Commons 2.0.
En un barco mercante hay un solo barbero. Su trabajo consiste en afeitar a cualquier miembro de la tripulación cuando lo necesite. Como a los marinos les crece muy deprisa la barba el barbero no para de trabajar, y eso le produce un gran agobio.
Le expone su problema al capitán del barco, y éste, muy comprensivo, decide lo siguiente:
Todo aquel que pueda afeitarse a sí mismo se afeitará a sí mismo. El barbero solo afeitará a los que no puedan afeitarse a sí mismos.
El barbero sale muy satisfecho de la reunión, pensando que a partir de ese momento su trabajo será muy llevadero: solo tendrá que afeitar a los enfermos o lesionados... Pero, al día siguiente vuelve a visitar al capitán y, en un estado de gran agitación, le suplica volver a la situación anterior. El capitán, sorprendido, le pregunta la razón de tan extraña petición y el barbero responde:
"Esta mañana al despertarme he ido al lavabo, como todos los días, para afeitarme. Entonces he caído en la cuenta de que solo puedo afeitar a los que no pueden afeitarse a sí mismos. Por tanto, he decidido no afeitarme, pues no puedo hacerlo. Pero, cuando me dirigía a desayunar he pensado que si no puedo afeitarme a mí mismo, entonces puedo afeitarme, pues yo solo afeito a los que no pueden afeitarse. Con las mismas he vuelto al lavabo, donde al mirarme en el espejo he vuelto al primer razonamiento: si puedo afeitarme entonces no puedo, y viceversa. Todo esto es un círculo vicioso del no soy capaz de salir, y la indecisión sobre si puedo o no puedo afeitarme me va a volver loco, así que prefiero volver a la situación anterior".
El pobre barbero había sido víctima de una paradoja, generada por las buenas intenciones del capitán. Barberos y conjuntos no parecen tener nada en común, pero ambas paradojas comparten una misma estructura, que ha de ser descubierta.
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a) B. Russell.
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b) Teseo.
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a) Simples entretenimientos para pasar el rato.
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b) Problemas lógico-matemáticos que deben ser estudiados.
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