2.4. Autorreferencia y paradojas
¿Podría una máquina reconocer las emociones que expresa un rostro humano? Observa el siguiente vídeo del videoartista norteamericano Bill Viola. En él se muestra a cinco personas que expresan emociones distintas:
La ciencia de la robótica está logrando que ordenadores actuales realicen avances asombrosos en el reconocimiento de emociones.
Veamos una última paradoja: la de Grelling-Nelson. Esta paradoja plantea que existen dos tipos de palabras:
- Las palabras autológicas, que son aquéllas que se describen a sí mismas. Por ejemplo, la palabra "palabra" (pues ella misma es una palabra), la palabra "esdrújula" (pues ella misma es esdrújula) o la palabra "corta" (pues ella misma es corta).
- Las palabras heterológicas, que no se describen a sí mismas. Por ejemplo, las palabras "mesa", "verde" o "amanecer" son heterológicas, ya que no son, respectivamente, ni mesa ni verde ni amanecer.
Ahora se plantea la siguiente cuestión: ¿la palabra "heterológica" es autológica o heterológica? Y de nuevo tenemos planteada la paradoja.
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Si la palabra "heterológica" es heterológica, entonces se decribe a sí misma, por lo que sería autológica.
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Pero, si es autológica entonces no se describe a sí misma, por lo que sería heterológica.
Nos sentimos incapaces de decidir acerca de la palabra "heterológica", dado que ésta es heterológica sólo si no es heterológica, lo cual encierra contradicción.
Las paradojas de los conjuntos, del barbero y de Grelling-Nelson, comparten una misma estructura: en todas ellas hay una expresión autorreferente, como conjuntos que se incluyen o no se incluyen a sí mismos, barberos que se afeitan o no se afeitan a sí mismos o palabras que se describen o no se describen a sí mismas. Lo mismo observamos en la paradoja del mentiroso: una frase que se califica a sí misma como falsa.
La autorreferencia parece ser la clave de las paradojas. La autorrefencia es el resultado, según algunos autores, de un error lingüístico, motivo por el que la paradoja nos conduce a contradicción.