
El control de plagas con productos químicos es cada vez más complicado, debido a los problemas que hemos comentado. El control biológico es el empleo de otros insectos depredadores para combatir las plagas, de forma que así se evita o reduce el empleo de plaguicidas, que dejan residuos tóxicos en los frutos y plantas y son puros venenos para la salud humana.
Se pretende controlar las plagas a través de enemigos naturales, es decir, otros insectos que son depredadores de la plaga y son inofensivos a la plantación. El método de control biológico puede ser muy eficaz, pero hay que identificar bien el parásito y determinar adecuadamente el depredador más adecuado.
Las ventajas del control biológico son que da más seguridad, al evitar productos tóxicos para el medio ambiente y para la salud humana. Este control permite mantener las producciones de productos agrícolas, eliminando las plagas pero respetando otros organismos.
Los inconvenientes vienen marcados por la lentitud de los resultados y por la dificultad que existe de controlar, en ocasiones, a los depredadores si estos vienen de otros ecosistemas.