Gobierno de Aragón
Lengua Castellana y Literatura
2º - Lengua Castellana y Literatura
Descripción de personas

Para describir personas, podemos comenzar por realizar su descripción física (prosopografía), aludiendo a su complexión, estatura, como rasgos generales, y seguir detallando, siguiendo cierto orden, describiendo la forma de su cara, y los rasgos faciales que hemos visto en el apartado anterior: nariz, ojos, boca, pelo...

Si queremos describir qué piensa, cómo reacciona, cuáles son sus sentimientos..., es decir, un repaso a su forma de ser (etopeya) deberíamos utilizar diversos adjetivos para definir y profundizar los rasgos de su carácter.

También podemos combinar ambas cosas: cómo es física y moralmente (retrato).

Aquí tienes un buen número de adjetivos para describir el físico de una persona. Si utilizas los adjetivos adecuados y además introduces cualquiera de los recursos que hemos estudiado en el apartado anterior, podrás comenzar a realizar buenas descripciones.

Cara: ancha, rolliza, amplia, afligida, cuadrada, desconfiada, chupada, dulce, dura, castigada, confiada, endurecida, curtida, triste, expresiva, fina, franca, fresca, jovial, larga, serena, llena, delgada, redonda, salvaje, seca, simpática, tranquila...

Frente: amplia, arrugada, baja, estrecha, inteligente, lisa, abombada.

Ojos: ausentes, bajos, azulados, concentrados, despiertos, duros, movedizos, fugitivos, impenetrables, inexpresivos, intensos, lagrimosos, maliciosos, muertos, negrísimos, soñadores, turbios, tristes, vivos...

Nariz: aguileña, chata, amplia, redonda, fina, larga, puntiaguda, recta, torcida...

Boca: fina, fresca, grande, dura, firme, pequeña, redonda, besucona, torcida...

Cuello: corto, fino, grueso, largo, elegante, estilizado...

Dientes: alineados, blancos, amarillentos, torcidos, desiguales...

Labios: blanquecinos, estrechos, finos, grandes, herméticos, delgados, voluptuosos, sensuales?

Mejillas: rollizas, caídas, deshinchadas, hinchadas, redondas, duras, chupada...

Cejas: arqueadas, espesas, gruesas, juntas, delgadas, separadas...

Orejas: grandes, largas, redondas, pequeñas...

Manos: ágiles, blancas, cálidas, rugosas, delicadas, finas, torpes, firmes, sensibles...

Piernas: delgadas, gruesas, enclenques, flacas, rechonchas, robustas...

Color: pálido, rosado, albino, moreno, pelirrojo, ceniza, amarillento, blanquecino, aceitoso, bronceado, tostado, aceitunado, oscuro...

Cabellos: brillantes, sucios, castaños, rubios, rizados, lacios, finos, sedosos, grasos, ondulados, desordenados, ásperos,..

Aspecto general: alto, atlético, bajo, robusto, corpulento, ligero, esbelto, delgaducho, nervioso, débil, deportivo, joven, canijo, torpe, maduro, meticuloso, barrigudo, flaco, delgado, viejo, sano, macizo,..

Indumentaria: chillona, abandonada, discreta, elegante, fea, pobre, sofisticada...

Una vez que has descrito físicamente a una persona puedes intentarlo con su forma de ser, su interior, cómo es psíquicamente. También te presentamos aquí un repertorio de adjetivos que podrás utilizar, combinándolos con diferentes recursos (metáforas, comparaciones, etc.)

Amable, alegre, simpático, antipático, apasionado, atento, atrevido, trabajador, atolondrado, educado, ingenioso, exigente, entusiasta, generoso, huraño, hosco, intratable, estúpido, extravagante, inexpresivo, listo, malhumorado, malicioso, mentiroso, gruñón, valiente, bobo, burlón, despierto, fanático, fanfarrón, feliz, fiel, honrado, listo, chulo, presumido, desvergonzado, miedoso, prudente, memo, zopenco, bruto, majadero, calmoso, confiado, contestatario, cobarde, serio, culto, sincero, bárbaro, soez, chiflado, sabiondo, salvaje, sensato, solitario, soso, soñador, cazurro, decidido, desordenado, divertido, dócil, idiota, iluso, imbécil, insolente, inteligente, orgulloso, campechano, rebelde, risueño, llorón, triste, tímido, extrovertido...

y muchos más que se te irán ocurriendo conforme vayas escribiendo.

En la actividad que tienes a continuación podrás leer una descripción prosopográfica de Rosita que realiza Juan Valera en su obra Las ilusiones del doctor Faustino

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Era Rosita perfectamente proporcionada de cuerpo: ni alta ni baja, ni delgada ni gruesa. Su tez, bastante morena, era suave y finísima, y mostraba en las tersas mejillas vivo color de carmín. Sus labios, un poquito abultados, parecían hechos del más rojo coral, y cuando la risa los apartaba, lo cual ocurría a menudo, dejaba ver, en una boca algo grande, unas encías sanas y limpias y dos filas de dientes y muelas blancos, relucientes e iguales. Sombreaba un tanto el labio superior de Rosita un bozo sutil, y, como su cabello, negrísimo. Dos oscuros lunares, uno en la mejilla izquierda y otro en la barba, hacían el efecto de dos hermosas matas de bambú en un prado de flores. Tenía Rosita la frente recta y pequeña, como la de la Venus de Milo, y la nariz de gran belleza plástica, aunque más bien fuerte que afilada. Las cejas, dibujadas lindamente, no eran ni muy claras ni muy espesas, y las pestañas larguísimas se doblaban hacia fuera formando arcos graciosos
Frente
Labios
Nariz
Boca
Mejillas
Tez
Cabellos
Cejas
Morena
Recta y pequeña
Más fuerte que afilada
Color carmín
Algo grande
Abultados
Negrísimos
Bien dibujadas