
Palabras para vivir II


La descripción sirve para explicar cómo son las cosas cuando narramos algo, simplemente para detallar de qué forma es algo o cómo es alguien, para ambientar la acción y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos que se narran... Fíjate que en nuestras conversaciones a veces, detenemos la acción narrativa y preparamos el escenario de lo que queremos seguir contando.
Ya hemos comentado en apartados anteriores que, previamente, es necesario observar con mucha atención y seleccionar los detalles más importantes, organizar los datos siguiendo un orden (de lo general a lo particular o al contrario, de los primeros planos al fondo o al contrario, de dentro a fuera o al contrario, de izquierda a derecha o al revés?)
Hemos aprendido a describir, apoyándonos en adjetivos y recursos literarios, a personas. Ahora lo vamos a intentar con los lugares, los objetos, los procesos...
Para describir un paisaje o un lugar cualquiera, los escritores suelen presentar primero una visión general del lugar. Después van localizando en ese lugar los distintos elementos (los pueblos, los montes, el río...) utilizando palabras que indican situación en el espacio. Procuran transmitir la impresión que produce el lugar: alegría, tristeza, misterio, terror...
En la descripción de objetos es necesario dirigir la atención del lector hacia detalles importantes que dan verosimilitud al relato:También es un buen recurso utilizar la comparación de un objeto con otro, mediante:
Para comparar hay que tener en cuenta lo siguiente:
Describir un proceso es exponer ordenadamente las fases del mismo, indicando qué sucede en cada fase y cómo sucede. La descripción de un proceso debe ser clara y ordenada. Se deben seguir estos pasos: