El sueño de la razón produce mónstruos
Francisco de Goya nació en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 y fue pintor en todas sus facetas: murales, cúpulas y pechinas; caballete, dibujos, grabados... Su obra pasa por distintas etapas, que van desde el barroco tardío al romanticismo pasando por el neoclasicismo, y su técnica pictórica anuncia otros estilos que vendrán posteriormente, desde el impresionismo al surrealismo. La variedad preside sus temas, desde la pintura religiosa, pasando por los cuadros "de encargo" en la corte, hasta llegar a las pinturas negras. Así pues, si decimos que Goya es un artista universal no constituye una exageración sino una realidad.
De los años de su formación tenemos numerosas muestras en los templos aragoneses, que puedes localizar en este mapa de la
Gran Enciclopedia Aragonesa.
Cartones para tapices
Goya llega a Madrid para trabajar en la elaboración de cartones que servían de base para que los telares elaboraran tapices; esta actividad le permite elaborar una técnica pictórica propia, alejada de las primeras obras y de la rigidez neoclásica, tanto en la temática popular como en la forma de pintar, cada vez más realista, a veces de estética rococó, otras romántica... A las series de cartones para tapices pertenecen obras tan conocidas como el quitasol, la gallina ciega, el cacharrero o la pradera de San Isidro.
La evolución de los bocetos de Goya es evidente durante los doce años en los que se dedicó a esta labor, alternándola con la de retratista. La pincelada se hace más suelta y enérgica y al pintoresquismo amable inicial le sucede un espíritu crítico que puede apreciarse en el pelele, a la vez que los rostros van perdiendo realismo para acercarse a la caricatura, como puede apreciarse en la boda.
Retratos
El Goya retratista ha dejado numerosas obras de la sociedad de la época. A medida que evoluciona su técnica plasma los rasgos psicológicos del rostro de los personajes y utiliza una técnica a partir de manchas de pintura que conforman bordados y telas. Los retratos de la familia real, Godoy (como generalísimo del ejército) o Fernando VII constituyen un auténtico estudio del carácter de los personajes. Mención especial merece la fuerza de Isabel Porcel, cuyo cromatismo anuncia las pinturas negras. Las majas (vestida y desnuda) son dos obras que han despertado la curiosidad por determinar a quien representan.
La guerra
La Guerra de la Independencia queda reflejada en dos obras magistrales y una serie de grabados llamada los Desastres de la Guerra.
La carga de los mamelucos y los fusilamientos del tres de mayo reflejan el dramatismo de ese momento histórico, donde no aparecen personajes conocidos, sino gente común. En el primero, una muchedumbre anónima se enfrenta en una escena sangrienta. Mientras que la noche proporciona el ambiente trágico a los fusilamientos brutales, donde destaca una figura de camisa blanca que recuerda a Cristo.
Goya ya había iniciado la serie de grabados de los caprichos, (ver grabados) donde plasma algunas ideas de la ilustración desde un punto de vista surrealista y muy próximo al romanticismo. En los Desastres de la Guerra, la visión del grabador se convierte en agria y plasma en sus obras, sin ninguna compasión, la violencia reinante.
Las pinturas negras
(Ver obra de Goya)
En numerosas ocasiones, Goya había tratado el misterio, la brujería, la noche y la crueldad: el aquelarre o el interior de la prisión son dos de sus primeras obras sobre este tema. Incluso sus obras costumbristas se vuelven caricaturescas. Son rasgos que nos anuncian las pinturas negras, ejecutadas sobre la pared de la quinta del sordo, que constituyen la obra cumbre de Goya y anuncian muchos de los movimientos que vendrán posteriormente, desde el expresionismo (Saturno devorando a su hijo) a la abstracción (el perro). De nuevo aquelarres, una nueva interpretación de la romería de San Isidro que poco tiene que ver con la primera, las parcas o el dramático duelo a garrotazos. Seguramente la decadencia física, su enfermedad, el pesimismo político… hicieron que el pintor desarrollara una técnica innovadora y una temática poco común.
La lechera de Burdeos, pintada por Goya exiliado en Francia y anunciadora del impresionismo, es el cierre de una vida que ha dejado una herencia pictórica, como decíamos al principio, universal.
En las imágenes Retrato de los Duques de Osuna y sus hijos, de Jovellanos y peregrinación a San Isidro.



Contesta
En el último contenido relacionado aparecen dos obras de Goya sobre una misma temática: una romería a San Isidro. Sin embargo, el paso del tiempo produce importantes diferencias en la interpretación del tema. Describa esas diferencias.
En ambos casos, el formato es apaisado. En la primera pintura, correspondiente a su época de pintor de cartones para tapices, el tema está tratado desde un punto de vista amable. Se trata de una escena diurna en la que la nobleza, en primer plano, disfruta de un día de campo, conversando; tiene un marcado carácter costumbrista y, al fondo, aparece la villa. La segunda obra pertenece a la época de las pinturas negras, y esa tonalidad es la predominante, lo que le confiere un carácter más dramático. Los protagonistas del primer plano son gente de las clases bajas que cantan en un grupo patético de caras caicaturescas, probablemente ebrias, al final de la fiesta. Más atrás se ven sombreros de copa, dentro de una masa de personajes que conforman un grupo.