

Arte y cultura contemporáneos


La arquitectura del hierro y el cristal
La Revolución Industrial planteó una serie de necesidades arquitectónicas derivados de construcción de estaciones de ferrocarril, puentes para mejorar las comunicaciones, fábricas, mercados y miles de nuevas viviendas; además algunas ciudades comenzaron a planificar su expansión urbanística.
Comenzó entonces una nueva época donde arquitectos e ingenieros desarrollaron obras civiles que, en muchas ocasiones, se convirtieron en auténticos emblemas de las ciudades, como la torre Eiffel, los elevadores de Lisboa, los puentes de Oporto o estaciones de ferrocarril como la de Atocha en Madrid.
Gustave Eiffel, el ingeniero que levantó la parisina torre del mismo nombre, fue el artista más conocido de esta nueva técnica constructiva que, combinada con el hormigón armado permitió el levantamiento de los primeros rascacielos que surgieron en la ciudad de Chicago, durante la reconstrucción tras ser devastada por un incendio.
