4.2. Sistema templado húmedo
• Aguas salvajes o de arroyada que se producen cuando llueve y el agua circula sin cauce fijo, produciendo una erosión de tipo extenso sobre los materiales, como se muestra en la imagen inferior.
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| Imagen 31. Fuente Amayu bajo licencia Creative Commons. |
• Aguas encauzadas en las que el agua circula por un cauce sobre el que ejerce una erosión de tipo lineal, menos extensa, aunque más intensa que la anterior.
Fíjate en la imagen:
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| Imagen 32. Fuente Percita bajo licencia Creative Commons. |
Las aguas encauzadas forman una red de canales naturales por los que el agua discurre regularmente en forma de corrientes o esporádicamente en forma de torrentes y que se denomina red fluvial. Esta red es un sistema colector y de transporte a través del cual las aguas arrastran los sedimentos que son depositados en el mar o en lagos, donde se dispersan.
Como puedes observar en la imagen 32, el área de influencia se extiende sobre una amplia superficie que constituye la cuenca de drenaje o cuenca hidrográfica, formada por todos los barrancos de origen fluvial o torrencial, cuyas aguas terminan vertiendo en un cauce principal o río.
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| Imagen 33. Fuente Fev bajo licencia Creative Commons. |
En este torrente podemos distinguir la superficie de terreno que se localiza entre dos canales y que se denomina interfluvio. Cada interfluvio presenta dos vertientes que se dirige cada una de ellas hacia un canal diferente. La línea que separa las dos vertientes de un interfluvio se denomina divisoria de aguas.
En el modelado de las vertientes intervienen dos procesos aparte de la meteorización:
- La erosión hídrica provocada por la acción de las aguas salvajes sobre las vertientes depende de la litología, la vegetación existente y de la pendiente de la ladera. El resultado es la formación progresiva de barrancos y cárcavas.
- Los procesos gravitacionales que provocan desplazamiento de los materiales ladera abajo, hacia la corriente de agua que circula por el canal.
En las vertientes inclinadas la escorrentía superficial forma una lámina de agua sobre el terreno (arroyada difusa) que, mediante una acción de lavado, disgrega y arrastra las partículas hacia las zonas más bajas. Si el terreno es blando y desprovisto de vegetación, excava surcos o cárcavas como los de la imagen inferior.
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Imagen 34. Fuente F. Folini bajo licencia
Creative Commons.
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En las vertientes estables (poco inclinadas o con abundante vegetación) domina la meteorización química favoreciendo el desarrollo de los suelos y de un relieve suave de cumbres redondeadas y valles amplios, como el que se muestra en la imagen inferior.
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| Imagen 35. Fuente S. Nygaard bajo licencia Creative Commons. |
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| Imagen 36. Fuente L. Rosa bajo licencia Creative Commons. |
En un torrente podemos distinguir tres zonas bien diferenciadas:
- Cuenca de recepción. Ocupa la zona más elevada del torrente y es la que recibe las aguas de las vertientes aledañas. En esta zona predomina la erosión sobre otros procesos.
- Canal de desagüe. Es la zona con mayor pendiente de todo el torrente. La fuerte pendiente provoca un transporte rápido de los sedimentos que se erosionan originando cantos rodados.
- Cono de deyección. Ocupa la parte más baja del torrente. En él se depositan los sedimentos formando una estructura más o menos cónica.
Generalmente los torrentes son cursos esporádicos de agua que recogen el agua de lluvia, manteniéndose sin agua o con un caudal pequeño la mayor parte del tiempo.
La imagen proporciona una panorámica aérea de un río.
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| Imagen 37. Fuente P.A. bajo licencia Creative Commons. |
Su poder erosivo depende directamente del caudal y de la pendiente por la que discurre. Existe una erosión vertical y horizontal de los valles mediante abrasión producida por los sedimentos que transporta y que origina un valle fluvial en forma de V que va abriéndose según pierde energía. Además se produce una erosión remontante que se puede apreciar en la zona inicial del río en la que aparecen cascadas y rápidos que son eliminados con el paso del tiempo.
El tamaño y la naturaleza de los sedimentos determinan el tipo de transporte que se produce. En un río los materiales más gruesos y pesados (cantos) se mueven por rodadura sobre el fondo del lecho; los materiales como las arenas, mediante saltos o saltación y los materiales más pequeños (limos y arcillas) en suspensión.
Fíjate en el siguiente esquema:
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| Imagen 38. Fuente ISFTIC bajo licencia Creative Commons. |
Como sabes, un río se puede dividir en tres zonas o cursos en los que predomina una acción geológica diferente que forma un modelado característico.
Fíjate en la imagen:
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| Imagen 39. Fuente P. Boit bajo licencia Creative Commons. |
Cuando un río discurre sobre rocas calizas, a la erosión
mecánica se une la disolución, por lo que el río corta
verticalmente la roca, excavando en ellas formas estrechas y profundas que se
denominan bajo diferentes epítetos (gargantas, cañones, desfiladeros, hoces, tajos, etc.).
En el curso medio, la pendiente se suaviza y disminuye la capacidad de
transporte del río. Los materiales más gruesos llamados
aluviones se depositan. La erosión del fondo es sustituida en parte por erosión
lateral, lo que ensancha el valle. El canal del río sigue su trayectoria descendente buscando la pendiente. De este modo, se forman curvas o meandros que se van cerrando progresivamente por erosión en la
orilla externa, y por depósito en la orilla interna de la curva
siguiente, tal y como se muestra en la imagen inferior.
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| Imagen 40. Fuente Extremadura clásica bajo licencia Creative Commons. |
El cauce en esta zona es muy dinámico y las zonas abandonadas por el río quedan rellenas de sedimentos que constituyen una superficie plana que es invadida por las aguas sólo en las crecidas y que recibe el nombre de llanura de inundación. El perfil del valle adopta forma de artesa, de fondo plano y laderas inclinadas como el que se muestra en la imagen.
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| Imagen 41. Fuente Nehemías bajo licencia Creative Commons. |
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| Imagen 42. Fuente desconocida bajo licencia Creative Commons. |
En el curso bajo predomina la sedimentación sobre el transporte, debido a que el río discurre prácticamente al mismo nivel que el mar. El tipo de desembocadura fluvial depende de la cantidad de sedimentos que lleva el río y la capacidad del mar para redistribuirlos.
La imagen muestra la desembocadura del río Ebro.
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| Imagen 43. Fuente M. García bajo licencia Creative Commons. |
En mares interiores como el Mediterráneo donde las olas, corrientes y mareas son de escasa entidad, se forman deltas, estructuras en que los sedimentos fluviales se depositan sobre el mar.
Donde la capacidad erosiva del mar domina sobre la de depósito del río, los sedimentos fluviales se redistribuyen mar adentro y queda una desembocadura despejada llamada estuario, como la del Tajo.
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Los cantos rodados se depositan preferentemente en los deltas.
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Las arenas y limos sedimentan en la zona de curso alto.
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Podemos encontrar arenas y cantos rodados en la concavidad de un meandro.
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Podemos encontrar arenas y cantos rodados en la convexidad de un meandro.
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Las rías que caracterizan la costa gallega son valles en los que el mar se adentra varios kilómetros y presentan bordes abruptos debido a su desarrollo sobre rocas duras, falladas. Los fiordos son formaciones similares.
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| Imagen 44. Fuente NOAA bajo licencia Creative Commons. |
Fíjate en el siguiente diagrama:
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| Imagen 45. Fuente S. Pastrana bajo licencia Creative Commons. |
Desde el nacimiento hasta su desembocadura un río puede ser representado por su perfil longitudinal. Se trata de una curva cuya forma ideal es exponencial cóncava, en la que el curso alto presenta mayor inclinación y el curso medio y bajo muestran una línea casi plana. Observa que en todas las curvas de la gráfica hay un punto común, es el nivel de base o punto más bajo del curso fluvial que coincide con el nivel del mar (para los afluentes el nivel de base se corresponde con el lugar en que desembocan en el río principal).
Los ríos presentan perfiles dinámicos. Un cambio en el nivel de base implica la modificación del perfil. Si el nivel de base sube, la pendiente y la velocidad del río disminuyen produciendo una gran sedimentación en el fondo de cauces y valles. Si el nivel de base desciende, la pendiente del río aumenta, así como la velocidad de la corriente y la erosión: el cauce y los valles se encajan y se forman las terrazas aluviales.
Fíjate en este perfil. ¿Qué información puedes deducir sobre el río en cuestión?
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| Imagen 46. Fuente F. F. Rojero bajo licencia Creative Commons. |















