Representar el relieve de una zona es importante desde muchos puntos de vista: realización de obras públicas, delimitación de zonas urbanas, instalación de industrias, previsión de riesgos como inundaciones, etc.
Con ese fin se utilizan los mapas topográficos. Su elemento más característico (además de poblaciones, carreteras o ríos) son las curvas de nivel, líneas cerradas que unen puntos a una misma altura sobre el nivel del mar. En cada una de ellas, o cada cierto número, se indica la altura correspondiente.
La escala del mapa indica la relación que hay entre la distancia medida entre dos puntos del mapa y la que hay en la realidad. Se utiliza con frecuencia la escala 1:25000, que significa que cada centímetro del mapa equivale a 25000 cm (250 m) en la realidad.
Cuanto más cerca se encuentran las curvas de nivel entre sí significa que más escarpado es el terreno, mientras que una separación grande indica que el terreno es llano.
Para ver la forma del relieve en una zona determinada se realizan perfiles topográficos. Sigue la hoja de instrucciones con un ejemplo para aprender a elaborar perfiles.