Los genes recesivos sólo se manifiestan en homocigosis. Muchos de estos pueden transmitirse en una familia, permaneciendo "ocultos" o sin manifestarse durante generaciones. Pero si los progenitores están emparentados la probabilidad de homocigosis aumenta notablemente. Por esa razón, cuanto mayor sea el grado de parentesco o consanguinidad en una pareja mayor es la posibilidad de que los caracteres y las enfermedades hereditarias recesivas se manifiesten en los descendientes.
Los peligros genéticos de la consanguinidad son conocidos desde tiempo inmemorial. Sirvan como prueba tres refranes tradicionales:
· "Pariente con parienta no hacen buena ralea"
· "Casamientos de parientes traen mil inconvenientes" (Cervantes, "La entretenida")
· "Dicen y decimos que es peligroso el trato entre primas y primos"