
UD4. La herencia y la transmisión de caracteres


En todos los seres vivos existen dos tipos de ácidos nucleicos: ADN y ARN, excepto en los virus, que sólo poseen uno de los dos. Aunque el portador de la información es el ADN, para que pueda expresarse tienen que intervenir también distintos tipos de ARN.
Los ácidos nucleicos están formados por unidades llamadas nucleótidos unidas entre sí. Un nucleótido, a su vez, se forma por unión de un glúcido de 5 carbonos (ribosa en ARN, desoxirribosa en ADN), ácido fosfórico y una base nitrogenada que puede ser adenina A, guanina G, timina (exclusiva del ADN) T, citosina C o uracilo (exclusiva del ARN) U. La información contenida en los ácidos nucleicos reside en la secuencia de los nucleótidos, más concretamente en el tipo y orden de sus bases nitrogenadas, ya que el resto de los componentes es común para todos los nucleótidos.
En general, el ARN contiene una sóla cadena de nucleótidos y es una molécula mucho más pequeña que el ADN. Los ARN reciben distintos nombres, tales como ribosómico, transferente o mensajero, dependiendo de la función que desempeñan en las células.