La Prehistoria

El desarrollo de la técnica
La evolución del género humano va pareja a la evolución de sus herramientas que, con el paso del tiempo, van reduciendo su tamaño y, a la vez, especializando su función.
El hecho de utilizar objetos (piedras, palos...) con un fin concreto supone un avance en la formación de la inteligencia humana. Los Australopitecos fueron los primeros en hacerlo.
El hombre primitivo maneja un número muy pequeño de herramientas de gran tamaño, que servirían, cada una, para realizar múltiples funciones. A medida que va pasando el tiempo, estas herramientas reducen su tamaño, adquieren formas más complejas y su uso se limita a actividades más específicas. Desde las piedras con un solo golpe hasta las hachas retocadas por las dos caras o las lascas talladas para obtener una forma y un uso concretos, tienen que pasar miles de años.
El trabajo con la piedra se va perfeccionando y aparecen las llamadas "industrias", conjuntos de útiles que caracterizan las distintas etapas paleolíticas según la técnica empleada y la perfección alcanzada.
En el Paleolítico Inferior se pasa de los "choppers" (guijarros con un golpe en una sola cara) a la talla de hachas, raederas o bifaces (retocadas por ambas caras), hechas golpeando una piedra sobre otra o con un percutor y un apoyo.
En el Paleolítico Medio la técnica es más refinada sobre lascas y láminas para conseguir cuchillos, raederas, raspadores o denticulados.
Durante el Paleolítico Superior aparece un importante material óseo y de otros materiales: arpones, puntas de flecha, agujas, adornos, punzones y una industria del sílex muy perfeccionada.
Elemento de piedra, hueso o asta que sirve para golpear el núcleo de sílex con el fin de extraer láminas o lascas o para retocar la superficie del útil que se realiza.
Generalmente se reaprovechan para esta función núcleos agotados y en ellos son características las picaduras y craquelados de la superficie con la que se percute.
Herramienta fabricada sobre una lasca de sílex, que presenta un lateral retocado totalmente, con objeto de eliminar el filo natural.
Otro de los bordes de la pieza se puede dejar sin retocar, manteniendo el filo natural y teniendo así la pieza un doble uso: raedera y cuchillo.
Las raederas se utilizaron para curtir pieles, en concreto para eliminar el pelo y la grasa de la piel y también para cortar las superficies blandas con el filo natural.
Es un útil de caza y pesca, que aparece en el final del Paleolítico Superior.
Sobre un hueso, y con la ayuda de un buril, se va recortando la forma. Los más antiguos tiene una sola fila de dientes, terminados en punta y sección circular. Más adelante aparecen con dos filas de dientes y sección ovalada. En la base tiene una protuberancia que facilita el enmangue y en algunos casos una perforación para sujetar el arpón con una cuerda o tira de cuero. Es un útil de pesca, también podría utilizarse para cazar o para rematar animales moribundos.
Útil realizado en sílex acabado en un ángulo diedro que es su parte activa. Se realiza golpeando en un extremo, haciendo saltar una pequeña lasca.
Se utiliza para trabajos sobre madera o sobre hueso, incidiendo con la parte activa para realizar grabados, y para cortar, a base de pasadas continuas para hacer una acanaladura por donde se realiza la fractura.