
UD4. Las personas y la salud. Alimentación y nutrición humanas

Nutrientes orgánicos
Los glúcidos o hidratos de carbono. Son los nutrientes más abundantes en los alimentos de origen vegetal. Aportan energía de forma inmediata a las células.
Glúcidos sencillos: se digieren y absorben rápidamente, tienen sabor dulce y abundan en las frutas y algunas verduras. Son algunos ejemplos, la glucosa, la fructosa y la sacarosa o azúcar común.
Glúcidos complejos: son grandes moléculas formadas por unidades de glúcidos sencillos. Destacan el almidón, presente en la patata, las legumbres y los cereales, y la celulosa, que aporta fibra vegetal.
Los lípidos. Son un conjunto de sustancias muy diversas que desempeñan las tres funciones. Los lípidos más abundantes son las grasas, que tienen función energética y se depositan en las células del tejido adiposo, formando acúmulos de grasa debajo de la piel y entre los órganos.
Algunos lípidos tienen función plástica porque forman parte de las membranas celulares, como el colesterol, y otros tienen función reguladora porque actúan como vitaminas y hormonas.
Las grasas de origen vegetal se conocen como aceites (oliva, girasol, etc.).

Las proteínas. Son grandes moléculas formadas por unas unidades más pequeñas, que se denominan aminoácidos. La mayoría de las proteínas tienen una función plástica, pues son los principales componentes de la estructura de las células.
Algunas proteínas desempeñan funciones reguladoras porque: intervienen en las reacciones químicas (las enzimas), regulan ciertas actividades (las hormonas), transportan sustancias (la hemoglobina transporta el oxígeno), o nos defienden de enfermedades (los anticuerpos). Las proteínas se encuentran en:
En alimentos de origen animal: carnes, pescados, huevos.
Las vitaminas. Tienen una función reguladora, intervienen en las reacciones químicas celulares y son imprescindibles para el crecimiento y el buen funcionamiento del organismo.
Las cantidades que necesitamos de vitaminas son pequeñísimas, pero su ausencia o déficit en la alimentación provoca la aparición de enfermedades carenciales. Las vitaminas se alteran con la luz y el calor.
Vitaminas liposolubles. Son solubles en lípidos, pero no en agua. Se almacenan en el hígado. Las más conocidas son la A y la D.
Vitaminas hidrosolubles. Son solubles en agua, pero no en lípidos. No se acumulan. Entre estas vitaminas se encuentran la B1, la B2, la B12 y la C.
Un exceso de vitaminas hidrosolubles no produce efectos perjudiciales, ya que pueden expulsarse por la orina o el sudor; sin embargo, dosis elevadas de vitaminas liposolubles (complementos vitamínicos) pueden acumularse en zonas grasas del organismo y tener efectos nocivos