
UD5. Funciones de relación y reproducción humana. Salud y enfermedad

Sistema esquelético
El aparato locomotor es el encargado de llevar a cabo las respuestas motoras, elaboradas por el sistema nervioso central. Está formado por:
El esqueleto humano está formado por los huesos y las estructuras que permiten su ensamblaje, como son las articulaciones y los ligamentos.
Los huesos son órganos vivos, que se nutren y crecen. Están formados por células óseas, proteínas y abundantes sales minerales de calcio y de fósforo.
Los ligamentos son bandas de tejido elástico que mantienen unidos los huesos y proporcionan estabilidad y resistencia a la articulación.
Protege los órganos y partes blandas del cuerpo, como el cerebro o los pulmones.
Permite el movimiento, al ser el punto de anclaje de los músculos.
Almacena calcio, un mineral que también es necesario para el sistema nervioso y los músculos.
En el tronco está la columna vertebral, formada por las vértebras distribuidas en cinco zonas: cervical, dorsal, lumbar, sacra y coxis. De la columna vertebral parten doce pares de costillas, que junto al esternón, forman la caja torácica que protege el corazón y los pulmones.
En las extremidades superiores se distinguen: el húmero, el cúbito, el radio y los huesos de la mano. Los brazos se unen al tronco por medio de los omóplatos y las clavículas.
En las extremidades inferiores se distinguen: el fémur, la tibia, el peroné y los huesos del pie. Las piernas se unen al tronco a través de la pelvis o cadera, formada por la fusión de tres huesos.

Las más comunes son las que afectan a los huesos y entre ellas destacan:
Artritis: inflamación en las articulaciones que pueden dar lugar a deformaciones y pérdida de la movilidad.
Artrosis: progresiva degeneración del cartílago articular que provoca dolor, deformación y pérdida de movilidad.
Osteoporosis: reducción de la masa ósea debido a la falta de calcio que debilita la estructura del hueso y favorece las fracturas. Una causa frecuente son los cambios hormonales de la menopausia.
Hernia discal: se origina cuando uno de los discos de cartílago que se encuentra entre las vertebras sale de su posición habitual y comprime las raíces nerviosas de la médula provocando un dolor muy fuerte.