Debido al avance extraordinario de los conocimientos sobre el material hereditario producidos a lo largo del siglo pasado y hasta la actualidad, conviene comprender y dominar el significado preciso de
algunos términos genéticos básicos para poder interpretar adecuadamente las leyes de la herencia.
Los factores hereditarios de los que hablaba Mendel son los genes y sus alternativas (factores antagónicos) se denominan alelos. Por convenio los alelos se representan con la misma letra, siendo preceptivo adjudicar la mayúscula al alelo dominante: por ejemplo A para el gen que determina color amarillo en los guisantes y a para el gen del color verde. La inmensa mayoría de los organismos y células tienen dos alelos para determinar cada carácter porque son diploides. Sin embargo en los organismos o células haploides, como los gametos, sólo hay un gen por carácter. Cuando los dos alelos son iguales hablamos de ser homocigótico o raza pura para ese carácter y si son diferentes lo llamamos híbrido o heterocigótico. A un organismo que es híbrido para dos, tres o muchos caracteres lo denominaremos dihíbrido, trihíbrido o polihíbrido. Los alelos que se manifiestan en los seres heterocigóticos se llaman dominantes y los que no se muestran se denominan recesivos. El patrimonio genético o conjunto de genes que un individuo posee constituye su genotipo, mientras su fenotipo incluye los caracteres que exhibe; es decir, los genes que se expresan en él. El fenotipo está determinado por el genotipo, pero también por el ambiente que condiciona su manifestación. Por ejemplo una planta con genotipo para tener una talla alta si carece de nutrientes no alcanzará su tamaño potencial.