Como hemos aprendido en la propagación del calor, los cuerpos emiten continuamente energía desde su superficie en forma de radiación. Esta energía se denomina energía radiante y se transporta mediante ondas que se pueden propagar en el vacío, llamadas ondas electromagnéticas.
Las ondas electromagnéticas detectadas por el ojo humano se denominan luz. La luz es por tanto una forma de radiación y transfiere energía de un punto a otro. Se necesita energía para producir luz y los objetos adquieren energía al absorber luz.
El sonido es detectado por el oído. Es también una forma de transmitir energía mediante una onda. Se produce al vibrar un objeto y necesita de un medio material para propagarse. Estas ondas son ondas mecánicas.
Tanto la luz como el sonido son formas de transferir energía mediante ondas. La luz (onda electromagnética) puede propagarse en el vacío. El sonido (onda mecánica) necesita un medio (gas, líquido o sólido) para propagarse y no lo hace en el vacío.
La luz y el sonido nos permiten obtener información del mundo que nos rodea.