
Contaminación acústica
Las ciudades poseen gran cantidad de elementos generadores de ruido, entre los que destacan el tráfico y las industrias. En conjunto, se produce un alto nivel sonoro que puede llegar a perjudicar la integridad física y psíquica del ciudadano.
Los organismos internacionales en materia acústica recomiendan que el sonido ambiental no supere los 55 dB de día y 35 dB de noche. Se considera que hay contaminación acústica cuando el sonido supera los 70 dB durante prolongados intervalos de tiempo.
La exposición prolongada a niveles de alta sonoridad puede acarrear problemas auditivos (pérdida irreversible de la audición), irritabilidad, falta de concentración, estrés, fatiga, alteraciones del ritmo respiratorio, problemas digestivos, alteración del descanso, insomnio, etc.
El problema es mayor en áreas urbanas (densidad de tráfico elevada, trenes,...) o cerca de los aeropuertos, obras públicas, locales de ocio (discotecas, pubs, cafés al aire libre…), centros de trabajo (industrias..), o actividades coyunturales (sirenas de coches de policía, ambulancias, bomberos).
La contaminación acústica viene contemplada en las normativas de seguridad e higiene en el trabajo.