

Medidas contra la contaminación acústica:
Pasivas o paliativas: tratan de amortiguar la propagación del sonido o su impacto. Por ejemplo, insonorización de locales o viviendas (paneles absorbentes acústicos en paredes y techos, ventanas dobles, etc.)., muros de apantallamiento localizados en vías urbanas, barreras verdes (zonas de arbolado denso) o empleo de cascos antirruido.
La legislación española obliga a los locales de ocio a aislar su recinto de los locales colindantes por medio de materiales absorbentes para evitar la contaminación acústica que producen (locales que tienen una sonoridad de 100 dB transmiten al exterior 65 dB).
Activas o preventivas: actúan contra los focos emisores del ruido. Por ejemplo, silenciadores y filtros para los motores, correcto mantenimiento del vehículo, reducción del tráfico en algunas zonas de los cascos urbanos (calles peatonales), usar correctamente los reproductores personales de audio (auriculares), generalización del teletrabajo, montajes de máquinas -aire acondicionado, máquinas industriales, etc.- con soportes antivibratorios anclados en el suelo o paredes, uso de equipos protectores personales por los trabajadores expuestos al ruido, limitación de los espacios lúdicos o recreativos nocturnos y minimizar el uso del claxon en las ciudades.
Educativas: formación de los ciudadanos en una actitud favorable al mantenimiento de un entorno sin contaminación sonora. fomentando el transporte público y de los vehículos alternativos sin motor, buscando alternativas al ocio nocturno, como el deporte, la lectura, el cine, etc.