
El arte rococó nace en Francia y es una continuación del arte Barroco. Tuvo un extraordinario desarrollo en Francia, Alemania, Austria, Italia y, en menor medida, en España. Fue el reflejo del poder de los monarcas ilustrados.
Fue un arte de carácter aristocrático y cortesano, que retrató escenas frívolas y refinadas. Sus mejores muestras se encuentran en la decoración interior de los edificios y en la pintura.
Arquitectura
Se caracterizó por una decoración muy abundante que tiende a ocupar todo el espacio. Destacan los palacios alemanes y austríacos; en España los mejores ejemplos de la decoración rococó se encuentran en algunas de las salas del Palacio Real de Madrid, en el palacio de La Granja y en el palacio de Aranjuez.
Escultura
Sigue representado temas religiosos y mitológicos, pero, a diferencia del barroco, se les intenta dotar de gracia, delicadeza y elegancia, siempre con un tono amable. En España destacan las obras de Francisco Salzillo.
Pintura
Se representan temas amables de la vida cortesana, escenas mitológicas o amorosas. A esta temática amable se une el uso del color: colores suaves y usando las técnicas del pastel y la acuarela.
Entre los pintores más conocidos caben destacar a Jean-Antoine Watteau y a Honoré Fragonard.