
El siglo XVIII es un período de recuperación económica, en donde veremos el afianzamiento de Inglaterra y Holanda como principales potencias marítimas.
En la vida política se afianza el absolutismo en Francia y, con la introducción de la dinastía de los Borbones, en España. El parlamentarismo seguirá vigente en Inglaterra y en Holanda.
En esta etapa se verán los primeros síntomas de crisis del llamado Antiguo Régimen. La Ilustración supondrá, por un lado, el apoyo a las monarquías absolutas (Despotismo ilustrado), pero también las primeras manifestaciones de crítica al sistema político absolutista y a una organización económica y social feudal; es el comienzo del fin del Antiguo Régimen.
En España el aspecto más destacado viene marcado por la Guerra de Sucesión y el establecimiento de una nueva dinastía: los Borbones. Con Felipe V llegará el absolutismo a España y con sus sucesores las ideas de la Ilustración; para Aragón supondrá la pérdida de sus fueros.