
La Ilustración fue un movimiento intelectual, surgido en Francia, que se difundió por Europa y América en el siglo XVIII.
Defendía la confianza en la razón, en la inteligencia humana: se aceptaba sólo lo lógico, lo racional. La razón era la única vía para alcanzar el progreso y luchar contra la oscuridad basadas en la tradición, en la superstición y en la ignorancia, en la religión. Creían que el desarrollo de la ciencia acabaría con los problemas que aquejaban a la humanidad: las enfermedades, el hambre, la superstición, etc.
Esta fé en el hombre y en el progreso humano se entendía como la mejora de las condiciones de vida, gracias a la ciencia, y el derecho a la felicidad para todos los hombres. Este planteamiento cuestionará tanto el sistema político absolutista como la organización social estamental que se basa en el privilegio, en la desigualdad de derechos de los hombres.
El siglo XVIII es conocido como el Siglo de la Razón o el Siglo de las Luces. La trascendencia de la Ilustración fue enorme ya que criticó los fundamentos del Antiguo Régimen (la organización política, económica y social) y repercutió en las reformas que se llevarón a cabo a partir de este momento.