También va a buscar la sensación del movimiento, a realizar imágenes profundamente expresivas y de gestos exaltados; figuras en donde predomina el movimiento, el dramatismo, los contrastes entre lo feo y lo hermoso, entre la piedad y el dolor ... todo ello con el fin de captar la atención del fiel. La escultura va a ser un arte esencialmente religioso.
En aquellos países en donde triunfó la Contrarreforma católica la escultura trató temas religiosos. No obstante también hubo una escultura destinada a exaltar el poder de la monarquía absoluta (en Francia) o el poder de la burguesía.
La escultura italiana
Destaca la obra de Bernini (también arquitecto y escenógrafo), que va a ser el principal referente del barroco no sólo en Italia sino también en gran parte de Europa.
Entre sus obras encontramos de temática mitológica y, sobre todo, religiosa. Destacan: El extásis de Santa Teresa; el Baldaquino de San Pedro; Apolo y Dafne.
La escultura española
Es junto con la italiana una de las más importantes. En España la escultura adquirió rasgos muy originales desarrollando imágenes realizadas en madera policromada, de temática religiosa y caracterizadas por el realismo y la expresividad. Este arte se denomina imaginería.
Las imágenes estaban destinadas a los retablos o a los "pasos" procesionales, que eran conjuntos escultóricos encargados por cofradías religiosas. Estos "pasos" se sacaban (y se sacan) en procesión en la Semana Santa.
Destacan dos focos escultóricos:
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El castellano, cuyo representante más destacado es Gregorio Fernández, con su Cristo yacente. La escuela castellana se caracteriza por el dramatismo.
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El andaluz, caracterizado por figuras elegantes, serenas y piadosas. Entre los imagineros más importantes hay que señalar a Alonso Cano (Inmaculada Concepción) y a Pedro de Mena (La Magdalena penitente).