
La Edad Moderna: siglos XVII y XVIII

El reinado de Felipe III
El reinado de Felipe III comprende los años de 1598 a 1621 y representó un cambio considerable respecto a la política de su padre Felipe II. De carácter débil y poco dado a las tareas de gobierno entregó el poder al Duque de Lerma, instaurando la figura del valido.
Política internacional
Felipe III era partidario de la paz, bien por motivos religiosos, de carácter y por la debilidad financiera del reino, que se encontraba en un estado de quiebra. Así se firmó la paz con Francia y con Inglaterra; con las provincias rebeldes de los Países Bajos se estableció la Tregua de los Doce Años, firmada en 1609 y que duró hasta 1621.
Esta situación de paz permitió que los impuestos no se incrementarán, aunque seguían siendo importantes. La Hacienda real seguía teniendo muchos problemas, ya que lo que no se invertía en gastos militares se dedicaba a fiestas y a pagos de pensiones a cortesanos; el endeudamiento y la petición de préstamos era una constante.
En los últimos años del reinado de Felipe III, en 1618, se inicia la Guerra de los Treinta Años.
Política interna
El acontecimiento más destacado fue la expulsión de los moriscos en 1609.
La mayoría de los moriscos continuaba siendo un grupo social aparte y que era visto con mucho recelo por la población cristiana. Esta situación empeoró dentro del contexto europeo de la lucha contra los protestantes y con la crisis económica. La opinión pública se encontraba muy dividida entre los que consideraban que se debía dar tiempo a su cristianización, los que consideraban que se debía seguir tolerando y los que proponían expulsarlos.
La expulsión fue un duro golpe apara la economía española, sobre todo para las actividades agrícolas y artesanales que eran las principales ocupaciones de los moriscos. La expulsión afectó sobre todo a los territorios de Valencia (suponían el 33% de la población), Aragón (el 20% de la población) y Murcia; allí donde la población morisca era poco importante (zona norte de la península) las repercusiones fueron prácticamente nulas.
Los moriscos en Aragón eran excelentes agricultores y artesanos, con lo que a la importante pérdida demográfica se sumaron graves repercusiones económicas; la expulsión supuso el despoblamiento y el empobrecimiento de una gran parte del territorio. La repoblación con inmigrantes franceses no consiguió paliar esta situación, en parte debido a las duras condiciones que impusieron los nobles.
En las monarquías europeas del siglo XVII la figura de los validos son frecuentes. El valido es una persona de confianza del rey y que acumular un gran poder de gobierno y tiene una gran influencia ante el rey.
No sólo se dio en España; en Francia Luis XIII tuvo como valido al cardenal Richeliu; en Inglaterra Carlos I tuvo al duque de Backingham. En España los validos más conocidos son el Duque de Lerma con Felipe III y el Conde-duque de Olivares con Felipe IV