
El barroco es un estilo artistico que predominó en la mayor parte de Europa entre los siglos XVII y XVIII. Surge en Italia, en la Roma de los papas, y se extenderá al resto de Europa, en especial en los países católicos.
Los artistas siguen las pautas iniciadas en el Renacimiento, manifestándose herederos de la Antigüedad clásica, pero cambiando el lenguaje: el gusto por el movimiento, por los contrastes, por lo sorprendente y teatral, por el engaño, por el dramatismo y la emoción van a ser elementos que definen este nuevo estilo.
La Iglesia católica fue su principal cliente; usó el arte como vehículo para expresar la riqueza y el explendor del catolicismo frente al protestantismo, para llevar a cabo una labor de propaganda y extensión del catolicismo, exaltando los valores de la piedad, la emoción y el dramatismo con el fin de llegar a conmover al fiel.
Los monarcas absolutistas utilizaron el arte como medio para exaltar y dar a conocer su poder. La burguesía mercantil y financiera vió en el arte el modo de reflejar la posición económica de riqueza que había alcanzado, en este sentido el arte holandés será un claro ejemplo.