
La Edad Moderna: siglos XVII y XVIII

La crisis económica en la agricultura y la artesanía
Durante el siglo XVII la economía europea, y en especial la española, vivieron una continua crisis económica, agravada por las guerras (Guerra de los Treinta Años), las epidemias y las malas cosechas. Este período vió también la aparición de nuevas formas industriales y el auge de nuevas potencias comerciales: Francia, Inglaterra y Holanda, que arrebatarán a España y Portugal la preeminencia en las grandes rutas comerciales.
La crisis en la agricultura
En España la expulsión de los moriscos supuso una importante pérdida de población, principalmente en Valencia y Aragón, que provocaron la despoblación de muchas áreas y la falta de mano de obra especializada en labores agrícolas de regadío. La producción agrícola disminuyó, sumándose a la expulsión de los moriscos las sucesivas malas cosechas fruto de una agricultura poco modernizada, que provocó el endeudamiento de los campesinos, que tuvieron que vender sus tierras a los señores feudales, lo que provocó el incremento de los grandes latifundios.
La introducción del maíz y de la patata trajeron una cierta recuperación de las producciones agrícolas.
Aragón vivió de manera intensa esta crisis, ya que tenía una economía rural, con escaso desarrollo de la artesanía y el comercio. Una agricultura, que como en el resto de España, seguía utilizando las mismas técnicas y aperos que en la Edad Media; sin olvidar el impacto que en la agricultura supusó la expulsión de los moriscos en Aragón.
En Europa la situación era similar, hemos de recordar que la Guerra de los Treinta Años asoló grandes extensiones en el centro de Europa, norte de Italia y los Países Bajos.
Crisis en la industria y la artesanía
En Europa la artesanía entró en crisis, en parte debido al estricto control de los gremios y, también, a la situación de inestabilidad e inseguridad provocada por la guerra. Pese a ello se desarrollaron nuevas formas de producción industrial:
En España la artesanía tuvo un desarrollo muy escaso. Hemos de recordar que las riquezas que provenían de América no se invirtieron en actividades productivas, sino en gastos suntuosos o en la compra de manufacturas que provenían del exterior. El atraso técnico y la falta de inversiones hicieron que los productos españoles fueran muy caros y se perdieran los mercados exteriores; mientras que la crisis demográfica y agrícola redujo la escasa demanda interior.