
Carlos II fue un rey débil y enfermizo, de voluntad débil y muy influencible por las personas que lo rodeaban. No tuvo hijos y fue el último monarca de la casa de Austria en España, a su muerte se iniciaría la Guerra de Sucesión.
Como sucedío con Felipe III y Felipe IV, Carlos II dejó el gobierno en manos de sus validos, que iniciaron una política de reformas económicas que llevaron al comienzo de la recuperación económica. Pero la situación seguía siendo extremadamente complicada.
En Francia, sin embago, Luis XIV, se encontraba en la plenitud de su poder y llevando a cabo una política expansionista por toda Europa, lo que conllevaba también los conflictos con España que poseía los Países Bajos españoles y el Franco Condado, territorios que ambicionaba el rey francés.
Carlos II muere en 1700 dejando como heredero a Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV. Poco después se incia la Guerra de Sucesión, que enfrentará a los partidiarios de Felipe de Borbón y a los partidarios de Carlos de Austria. Esta guerra tendrá una doble vertiente:
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Será una guerra internacional, en la que el enemigo a batir será la Francia de Luis XIV que ha conseguido que su nieto, Felipe, sea nombrado rey de España.
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Y un conflicto civil, en la que se enfrentaran los partidarios de los borbones (la Corona de Castilla) frente a los del candidato austriaco (los reinos de la Corona de Aragón).