
La Edad Moderna: siglos XVII y XVIII

Las políticas ilustradas
Como en el resto de España, durante el siglo XVIII Aragón experimentó un importante incremento demográfico pero siguió teniendo una bajísima densidad de población.
Se impulsaron reformas económicas con el fin de incrementar la productividad agrícola, la producción industrial y el desarrollo del comercio.
La agricultura seguía siendo la actividad económica más importante. La puesta en cultivo de nuevas tierras; la realización de obras hidráulicas supusó un incremento de las tierras de regadío y de su productividad. La prolongación del Canal Imperial de Aragón, llevada a cabo bajo la dirección de Ramón de Pignatelli permitió no sólo extender los regadíos sino contar también con una nueva vía de transporte.
Sin embargo la mayor parte de la población seguía sujeta a los señoríos, bajo un régimen de explotación feudal y sin ningún aliciente para mejorar las producciones y la productividad. De la misma manera la Iglesia siguió manteniendo las riendas del poder económico (y moral), sin ninguna preocupación por mejorar la situación de sus tierras y la del campesinado.
La industria y el comercio apenas tuvieron relevancia. La industria estaba asociada a la ganadería, pero no era competitiva con los productos que venían de fuera. En lo que al comercio se refiere predominan pequeños comerciantes y no es hasta mitad de siglo que comienzan a fundarse compañías de más envergadura y localizadas en Zaragoza.
En esta situación se va a crear la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País: fundará escuelas de artes, de matemáticas, de hilado, creará una cátedra de Economía Civil, ... Nace con la finalidad de potenciar la economía y la instrucción de la población. Una población que era en su gran mayoría (más del 80 %) iletrada, supersticiosa y crédula; los ilustrados tenían presente que para poder modernizar una sociedad primero había que educarla y formarla.
Aragoneses relevantes de este período son: el Conde de Aranda, Ramón de Pignatelli, Francisco de Goya o Josefa Amar y Borbón.
Nacido en Zaragoza en 1734, fue un ilustrado cuya obra más importante fue el impulso para la realización del Canal Imperial de Aragón. En la idea de Ramón Pignatelli, el Canal Imperial debía servir como vía de comunicación e intercambio comercial; serviría para extender el regadío; serviría, en fin, para paliar la pobreza del campesinado.
Su afán de compromiso con la mejora económica y social de su país le llevó a realizar estudios de derecho, matemáticas, física y ciencias naturales; fue el principal impulsor de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Zaragoza.